6. ¿Cómo evalúa el estado actual de la relación bilateral entre Argentina e India? Más allá del comercio tradicional, ¿qué nuevas áreas de cooperación podrían desarrollarse entre ambos países?
– Intentaré responder a estas dos preguntas de la manera más concisa posible, teniendo
en cuenta su complejidad y su estrecha interrelación.
La relación entre Argentina e India está, en términos generales, desprovista de tensiones significativas, aunque se caracteriza por una afinidad potencial que aún permanece en gran medida superficial. Se trata de una relación definida como “estratégica”, pero que, en la práctica, se encuentra muy por debajo de su potencial y, pese a los avances registrados en los últimos quince años, continúa teniendo una importancia relativamente limitada para la India.
Por su parte, el actual gobierno argentino ha definido a Estados Unidos e Israel como sus únicos “aliados”, otorgando a estas dos relaciones un estatus claramente superior, incluso por encima de las vinculaciones con los países vecinos, que quedan relegados a un plano secundario. Esta jerarquización estricta de la política exterior reduce, de hecho, la capacidad del país para actuar de manera eficaz en otras regiones del sistema internacional.
En este sentido, cabe recordar que “los recursos son escasos y tienen usos alternativos”.
Argentina e India pertenecen a espacios geopolíticos diferenciados, con lógicas internas propias, y son el resultado de trayectorias históricas y culturales profundamente distintas. La India, en particular, se concibe a sí misma como una civilización en sentido pleno.
Estas diferencias en ubicación geográfica, historia nacional, tradiciones culturales e identidades políticas, así como en la dotación de recursos, condicionan tanto la forma en que ambos países perciben el sistema internacional como sus respectivas estrategias de desarrollo.
No obstante, junto a estos factores de distancia cultural e histórica, existen también importantes elementos de complementariedad económica. La India cuenta con un territorio apenas mayor que el de Argentina, pero con una población aproximadamente treinta veces superior. En este sentido, la relación bilateral posee uno de los mayores potenciales de crecimiento relativo dentro del conjunto de vínculos externos de ambos países.
Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que la profundización de los lazos económicos, más allá de una relación predominantemente transaccional, solo será posible si existe una sustantiva densificación de la relación política y una jerarquización efectiva del vínculo diplomático.
La construcción de una relación bilateral de mayor densidad requerirá una firme voluntad política de ambas partes, así como un diálogo sostenido de alto nivel que involucre no solo a los gobiernos nacionales, sino también a las provincias, los parlamentos y diversos actores sociales, en particular los sectores empresariales. Este esfuerzo deberá ser acompañado por una acción diplomática constante y coordinada. Solo mediante este trabajo conjunto será posible ampliar y profundizar los vínculos económicos, científicos, culturales y tecnológicos. La mera acción diplomática, por sí sola, tiende a producir avances incrementales; para lograr cambios de mayor escala resulta indispensable el respaldo activo de los poderes ejecutivos.
La eventual incorporación de Argentina a los BRICS habría proporcionado un marco institucional propicio para un diálogo más sistemático entre autoridades políticas, estructuras estatales y sectores empresariales. La ausencia de dicho marco exigiría, en consecuencia, una revalorización sustantiva de la relación bilateral y un compromiso político más decidido por parte de ambos gobiernos.
En el plano económico, la relación ya cuenta con una base de intercambio significativa, cercana a los 7.000 millones de dólares anuales, lo que ha permitido a la Argentina mantener un superávit comercial sostenido, situando a la India entre los cinco principales destinos de sus exportaciones. No obstante, estas exportaciones se encuentran concentradas en un número reducido de productos —principalmente aceites vegetales, a los que se han sumado recientemente los combustibles—, lo que introduce un elemento de vulnerabilidad ante eventuales cambios en el contexto internacional.
El World Economic Forum destaca que la India será uno de los mercados consumidores con mayor crecimiento durante la presente década, estimando que el gasto de los consumidores de India se cuadriplicará en la presente década como consecuencia del surgimiento de un importante incremento en los sectores de clase media y de altos ingresos que representarán el 47 por ciento y el 14 por ciento del consumo total respectivamente.
Asimismo dicho informe señala algunas características que deberán tenerse en cuenta para diseñar una estrategia de penetración, a saber: el consumo per cápita rural crecerá más rápido que el de la población urbana; la aún favorable dinámica demográfica que se expresa en una población jóven, el aumento constante del uso de internet que se extenderá a 1100 millones de personas, y un cambio en las pautas y preferencias de los consumidores como consecuencia de su edad, mayor educación y conectividad.
La Argentina debería prepararse para convertirse en un proveedor significativo de bienes y servicios para la economía india, un país en plena expansión y transformación, en el que decenas de millones de personas se están incorporando a la clase media con acceso a nuevos patrones de consumo. En este contexto, resultaría particularmente útil profundizar y ampliar el acuerdo de preferencias comerciales existente entre la India y el MERCOSUR, así como intensificar los esfuerzos de inteligencia y promoción comercial.
No obstante, para generar una corriente sostenida de comercio, no existe una alternativa más eficaz que la promoción de inversiones cruzadas, lo cual requiere un esfuerzo coordinado y sostenido por parte de ambos gobiernos. Sin una presencia empresarial estable en el mercado de la contraparte, la relación comercial tiende a ser necesariamente vulnerable y frágil. En este sentido, la atracción de inversiones indias hacia sectores como el energético —en particular hidrocarburos— y el sector minero podría contribuir de manera decisiva a consolidar una corriente de intercambios más estable y previsible.
Debe tenerse presente que esta relación bilateral puede constituir un impulso significativo para el desarrollo argentino. Históricamente, ambos países han identificado el potencial estratégico de este vínculo. Cabe destacar que, después de Brasil en América Latina, la Argentina es el único país de la región que ha sido reconocido por la India como socio estratégico.
Si bien las oportunidades que ofrece la relación bilateral son considerables, tanto por la escala del mercado indio como por la complementariedad existente entre ambas economías, es necesario reconocer también las dificultades significativas, la fuerte competencia internacional y los desafíos estructurales que enfrenta el vínculo. Para consolidar una presencia efectiva en el vasto, complejo y competitivo mercado indio, será necesario un esfuerzo sostenido y sistemático por parte del Estado.
El turismo constituye otro ámbito con potencial para expandir significativamente los flujos bilaterales en ambas direcciones. Sin embargo, para que ello ocurra, sería necesario adoptar una visión integral del tema que contemple múltiples dimensiones, entre ellas las políticas de visado, la mejora de la conectividad aérea y otros factores logísticos. La India envía al exterior alrededor de 40 millones de turistas al año, mientras que solo una fracción muy reducida de ese flujo llega a la Argentina. Esta corriente de exportación de servicios turísticos podría incrementarse sustancialmente mediante la implementación de políticas adecuadas.
Asimismo, se observan importantes oportunidades de cooperación en áreas como la energía nuclear, el sector espacial y la investigación científico-tecnológica. En el ámbito nuclear, la Argentina posee una trayectoria consolidada de cooperación con la India, en la que la empresa INVAP ha adquirido una reputación destacada y es valorada positivamente por su desempeño. El sector espacial, por su parte, ofrece nuevas oportunidades a la luz de la creciente inversión india en el desarrollo de capacidades estratégicas en este campo.
El ámbito de la ciencia y la tecnología también presenta perspectivas relevantes, en la medida en que la India otorga una importancia particular a la cooperación Sur-Sur. No obstante, para que la Argentina pueda aprovechar plenamente este potencial y evitar quedar rezagada en este proceso, el financiamiento estatal resulta un factor crucial. Una eventual desinversión en estas áreas estratégicas limitaría de manera significativa la capacidad del país para participar de forma efectiva en esquemas de cooperación tecnológica internacional.
