Dichas actitudes son parte de la estrategia que está desarrollando el gobierno de nuestro país declarándose aliado de los EEUU e Israel, para lo cual se suma al intervencionismo de los EEUU ante los Gobiernos populares de América Latina que no responden a sus designios. Así ocurrió en Venezuela con el secuestro de su Presidente, la intervención denunciada en las elecciones en Colombia, la acentuación del bloqueo a Cuba y el respaldo a la candidatura de Bolsonaro en Brasil. Estas acciones tienen como objetivo dividir a nuestros pueblos ya que sus inspiradores consideran a nuestro continente su patio trasero y el lugar natural para abroquelarse en medio de su pérdida de hegemonía.
En el caso de Brasil, además de otras maniobras desestabilizadoras, el ejecutivo norteamericano decidió aplicarle un arancel de importación adicional del 50% como forma además de expresar su malestar por el desarrollo del sistema estatal de pagos Pix de bajo costo y gran velocidad que ha desplazado a las tarjetas norteamericanas, sumándose así al creciente proceso de desdolarización que impulsan los BRICS.
En tal sentido, cabe recordar que Brasil es uno de los cinco países fundadores de los BRICS, un grupo creciente de países cuyas principales líneas de acción son la multipolaridad, el respeto y la no intervención en los asuntos internos de cada país. Esta es la respuesta a la agresión del obsoleto bloque unipolar. Los países BRICS, que ya constituyen la “Mayoría Global”, se proponen construir el mecanismo que viabilice esa orientación y al que Argentina iba a ingresar en 2024, pero, como es de público conocimiento, el actual gobierno decidió no concretar.
Por lo expuesto, reiteramos nuestra mayor solidaridad con el pueblo y Gobierno de Brasil y esperando poder seguir construyendo una cada vez más profunda integración en el marco del MERCOSUR y de los BRICS, no bien superemos la actual coyuntura.


