El general Min Aung Hlaing, presidente constitucional de Myanmar, de visita oficial en Moscú, confirmó la solicitud oficializada durante el Foro Económico de Vladivostok, en julio pasado y acordó con Putin la construcción de un puerto de aguas profundas en la costa sur del país, para operar con buques cargueros de gran porte.
La construcción de un puerto como el anunciado puede cambiar por completo la estructura logística entre el Golfo Pérsico y el Sudeste Asiático liberando una ruta segura para el gran mercado de esa región (quizá el más importante del mundo), evitando los diversos pasos como el estrecho de Malaca o las costas taiwanesas, teóricamente controladas por la flota USA.
Myanmar, junto con Rusia y China, realiza permanentes maniobras de sus flotas de guerra tanto en el Golfo de Bengala como en el propio Océano Índico. Los ejercicios están destinados a custodiar el auge del tráfico comercial en los mares chino y japonés.
La participación de Putin en las recientes grandes maniobras de la poderosa Flota del Pacífico y su visita a Iturup, la isla de la cadena de las Kuriles más cercana a Japón, sienta las bases de garantía de seguridad para esa logística. La flota rusa, junto con las de los otros países “amigos”, está alistada para repeler cualquier intento de saqueo a barcos que cumplan ese trayecto.
Por otra parte, China y Rusia están incrementando los proyectos energéticos (hidrocarburos) conjuntos tanto en Indochina como en Sajalín, para los cuales incluso cuentan con la buena predisposición de Corea del Sur, que padece una severa “hambruna energética”.
En la propia Sajalín, además de los grandes emprendimientos hidrocaburíferos “Sajalín 1” y “Sajalín 2” a los que intentan regresar los grupos económicos japoneses y surcoreanos, retirados a raíz de las sanciones antirrusas, termina de construirse un gigantesco astillero, el “Estrella”, especialmente diseñado para los supertanques.
El cuadro logístico general se completa con la participación de estos países en la consolidación de la ruta del Ártico, que se apresta a abrirse todo el año gracias al trabajo de los grandes rompehielos atómicos rusos. En principio, esos rompehielos capaces de romper témpanos de tres metros de espesor comenzaron a construirse en conjunto con Corea del Sur. Las sanciones impidieron a Seúl entregar seis de esos rompehielos ya terminados, que sólo pueden servir para la navegación ártica. Ahora, Corea del Sur ha enviado una delegación a Moscú para restablecer el acuerdo.
La ruta ya ha sido inaugurada por una línea permanente de portacontenedores chinos hacia Europa (es el trayecto más corto y menos conflictivo). De tal forma, los mercados del Sudeste Asiático y de Europa potenciarán su comercio independientemente de las imposiciones de Washington.
Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán planifican la extensión de la comunicación ferroviaria hacia el Océano Índico a través de Afganistán y Paquistán. La ruta ha sido bautizada como el desvío oriental del Caspio. Rusia y los países centroasiáticos también trabajan en el proyecto de autovía a través de Uzbekistán y Afganistán también hacia el Océano Índico.
El viceprimer ministro ruso Marat Jusnullin calificó los proyectos como “un corredor complementario, en especial ahora tomando en cuenta la situación en Irán. Es un corredor muy necesario”.
